Gran proyección a futuro de los desarrolladores IT locales

Las prácticas sociales son el contenido con el que damos sentido a nuestra vida, tanto personal como social, si es que se toma como válida esta distinción (¿cuál es el límite a partir del que lo social deja de ser personal y viceversa?, ¿existe tal límite?). Las estructuras ambiguas, del orden de lo macrosocial, nos marcan la cancha. Prescriben hasta dónde podemos llegar. Dentro de ellas, las mismas fuerzas (ideología, políticas, normas, mercado, etcétera) parecen otorgarnos la libertad suficiente para movernos a nuestro gusto. Decidimos y nos motivamos a vivir dentro de esta demarcación impalpable.
Ahora bien, históricamente la instalación de las tecnologías disruptivas en las sociedades, desde el comienzo de la humanidad, vienen demoliendo paradigmas estructurales, modificando sustancialmente la forma de vivir de todos. Una evidencia clara de esto es el peso que tienen internet y los smartphones en la cotidianeidad. En este sentido, la tecnología aparece como una reguladora de la vida social, brindando posibilidades, potencialidades e, inevitablemente, restricciones.
Mundo laboral
Durante los últimos 4 años, a raíz del teletrabajo obligado por la pandemia de coronavirus, la visibilidad de trabajos vinculados al mercado de las nuevas tecnologías y la informática se acrecentó y llegó a una notoria presencia en la opinión pública. La programación, el desarrollo de software o web y otras prácticas vinculadas vinieron a generar tendencias en el mercado laboral que marcan un nuevo rumbo en los significados y las formas en las que se trabaja. “Creo que si un tornero tuviese la posibilidad de construir un sistema mecánico completo que resuelva una profunda necesidad, a partir sólo de su conocimiento y una herramienta portable, estaría plagado de ellos”, dijo Mauricio Barchiesi, desarrollador de tecnologías de la información de la ciudad. En esta misma línea, el experimentado en las ciencias de la programación expuso que “la actividad de programar nos permite crear una solución de punta a punta con tan solo el conocimiento y cierta experiencia”. De esta manera, la demanda de programadores se ve acrecentada por la capacidad que tienen para solucionar necesidades de alto valor para el mercado IT (tecnologías de la información).
“Hace algo más de media década que se nota una afluencia de profesionales sin experiencia y de todas las edades tratando de ingresar en el mercado”, dijo Barchiesi.
Río Cuarto no es la excepción dentro de esta tendencia en el mercado laboral en el sector IT. “En la ciudad veo un gran potencial en los jóvenes programadores”, expuso el desarrollador, quien aseguró la importancia que tiene la continua formación y aprendizaje que exige esta industria. “Yo he estudiado Ingeniería en Telecomunicaciones en la Universidad Nacional de Río Cuarto y fue sumamente útil. Además tengo muchos colegas que han estudiado Ciencias de la Computación en la misma universidad y están insertos en el mercado”, dijo Barchiesi.
Cuestión económica
Según estudios relacionados con el fenómeno del trabajo remoto en Argentina, desde el 2020 la tendencia a esta “deslocalización laboral” viene cobrando fuerza. De esta manera, son cada vez más los programadores y desarrolladores que trabajan de esta manera, consecuentemente, cobrando en moneda extranjera. La dolarización de los ingresos de estos trabajadores y el acrecentamiento de la visibilidad de este fenómeno generaron grandes movimientos en el mundo laboral localizado. “En Argentina, por cuestiones cambiarias, convenía trabajar para empresas en el extranjero, dejando un sueldo neto que era muy bueno con relación a lo que el mercado local podía dar en cualquier otro rol. Incluso hasta en el de desarrollo de software”, expuso Barchiesi.
“Si tenés conexión a internet, no importa la ubicación en la que estés. Vas a poder trabajar”, comentó Eduardo Bader, un joven programador riocuartense con 4 años de experiencia laboral en el sector. El desarrollador expresó una mirada optimista sobre las posibilidades laborales que la ciudad brinda a quienes buscan dedicarse a la programación. En primer lugar, destacó que “Río Cuarto es un muy buen lugar para trabajar porque están surgiendo muchas startups relacionadas con el agro y tecnologías que vienen a ayudar al campo”. En segundo lugar, la Universidad Nacional de Río Cuarto aparece como un punto estratégico y de gran atención por parte de grandes empresas. “Por ejemplo, Mercado Libre siempre está en la mira de contratar programadores que salen de la Universidad, que son muchos. Y con el simple hecho de trabajar 2 años en Mercado Libre ya tenés la chapa suficiente para conseguir más fácil otros trabajos, mejores pagos incluso”, dijo Bader.
Generaciones futuras
Actualmente, en la ciudad existe una gran diversidad de propuestas educativas relacionadas con el desarrollo de tecnologías de la información. Desde hace poco más de un año, tanto el ámbito privado como público, comenzaron a promocionar espacios de formación en habilidades de alta demanda en el sector IT. Los ciudadanos riocuartenses tienen la posibilidad de formarse en robótica, programación web, desarrollo de software, etcétera. Incluso desde las currículas de los colegios primarios y secundarios se comenzó a plasmar esta necesidad de formar ciudadanos con conocimientos en tecnologías de la información. “En el mundo que viene es fundamental tener conocimientos que nos permitan interactuar con todo esto. En este sector todo el tiempo se debe estar buscando aprender algo. Todos los talleres, cursos y carreras son importantísimos en ese sentido”, expuso Barchiesi.
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